Durante el proceso de humificación del estiércol es importante garantizar una cierta relación entre humedad, temperatura y aire para obtener un producto final de buena calidad. La pila necesita cuidados, y los viejos estercoleros de los campesinos no eran desde luego la mejor forma de llevar a cabo este proceso.
El proceso de compostaje se puede dividir en tres fases:
- La fase termófila, en la que la temperatura de la masa aumenta como consecuencia de una gran actividad microbiológica.
- La fase mesófila o de maduración, en la que la digestión de los microorganismos continúa y los propios microorganismos producen algunas toxinas con su metabolismo. Es muy aconsejable tener el máximo cuidado durante esta fase si el compost se distribuye en el suelo.
- La fase de estabilización, en la que el compost alcanza su estabilidad física y química.
La temperatura de la pila se puede controlar con termómetros sencillos y baratos, con un sensor en la punta de una varilla de 80-100 centímetros. Con esta herramienta se puede medir la temperatura en el centro de la pila, donde alcanza su máximo. La temperatura debe mantenerse entre 50 y 60 grados. Si la temperatura sube, significa que vamos hacia la anaerobiosis y será necesario voltear la pila. El oxígeno debe estar siempre disponible, también en profundidad, para garantizar la supervivencia de los microorganismos aerobios, los únicos capaces de llevar a cabo la humificación. Para aumentar la porosidad conviene mezclar ramas de distintos tamaños, sobre todo en la base de la pila. También la humedad tiene un papel importante: en la fase inicial lo óptimo ronda el 60-70%, y al final de la maduración baja hasta el 30-40%. Si la humedad baja, conviene mojar la pila a mano o con cintas de riego instaladas previamente. Durante la primera fase es importante voltear a menudo la masa para homogeneizar la presencia de los microorganismos que, al ser aerobios, acaban concentrándose en la superficie de la pila, donde hay más oxígeno. Voltear la pila es todavía más importante si hay mucha agua, que reduce la concentración de oxígeno.
Formación de la pila
Las mejores formas tienen sección triangular, trapezoidal o parabólica, con una base de 2-2,5 metros y una altura máxima de 1,8 metros. La longitud de la pila dependerá, obviamente, de cuánto estiércol necesitemos. Al formar la pila hay que tener cuidado de no compactarla. Si usamos la pala de un tractor, hay que descargar el estiércol desde arriba y no empujarlo para darle forma (lo compactaría demasiado).
En el mercado existen máquinas volteadoras específicas para pilas de compost. Normalmente son caras, pero dan resultados excepcionales en calidad del producto final. Si en nuestra zona hay actividades parecidas, se puede pensar en una compra conjunta, ya que se usan muy pocas horas al año. El volteo también se puede hacer a mano, pero requiere muchas horas y, si se hace bien, será un coste que hay que tener en cuenta. Si no se puede voltear, la pila debe cubrirse con paja, telas bastas o restos de plantas para reducir el impacto de la intemperie. Siempre conviene colocar la pila en una zona sombreada. El manejo de la biomasa, con volteos mecánicos o sin volteo, y el tamaño de la pila determinan el tiempo de maduración y la calidad del producto final.
Compost comercial
A menudo técnicos y agrónomos nos aconsejan usar los compost de calidad producidos por las grandes plantas de compostaje. Aunque es un producto muy útil y muy asequible, por desgracia es muy rico en metales pesados y es un contaminante potencial para nuestros campos, los acuíferos y las producciones. En los últimos años se han subido los límites de metales pesados en agricultura, también para permitir eliminar en los campos este material, producido en buena parte con residuos orgánicos urbanos. Si de verdad quieres usarlo por falta de alternativas, aconsejo analizar los metales pesados en una muestra tomada por ti mismo; no te fíes de los análisis anuales de la planta de compostaje, que suelen repetirse hasta que dan valores por debajo de los límites legales.
Cantidad y distribución
Vale lo dicho en el capítulo sobre el estercolado; teniendo en cuenta que es un producto más rico en nutrientes y en actividad microbiana, podemos reducir la cantidad