Cuando pensamos en cómo regar una huerta familiar debemos entender enseguida que está pensada para acercarnos a la naturaleza y conocer los ciclos de las plantas, aprendiendo a apreciar la biodiversidad, pero también, obviamente, para producir algo de comida. Lo que debemos intentar es simplificar, para que todo esté ordenado y sea cómodo pero sin pasarnos con la tecnología y conteniendo los gastos. Para ello, creo que lo más sencillo es partir de una foto aérea de ejemplo y dar juntos los pasos necesarios para diseñar la instalación, calculando el material que hay que pedir.

La línea roja representa la zona de cultivo, de unos 190 m² (estamos en un terreno llano). Con el círculo azul marcamos el punto de toma de agua, que puede ser un pozo (como en este caso), un depósito, un grifo o, en casos concretos, incluso un río. En este punto pondremos una bomba sencilla, que puede dimensionarnos cualquier vendedor de bombas de la zona. Si la superficie cultivada es menor de 200 m², aconsejo comprar tubo de polietileno negro de un diámetro de 32 mm equivalente a 1″ 1/4 pulgadas con espesor PN 10.
Manteniendo siempre este diámetro no nos complicaremos la vida con tubos de mayor diámetro para las líneas principales y menor para las secundarias, porque en estas superficies la presión es más que suficiente para regar con precisión. El valor «PN» indica el espesor del tubo: 10 es el que prefiero porque, aunque cuesta un poco más que el PN 6 (el más usado), es más rígido y resiste mejor el paso del tiempo y los golpes accidentales.
El tubo principal, de color celeste, debe colocarse en las cabeceras del campo y llegar a todas las zonas cultivadas. De este tubo, perforado a distancias regulares, saldrán las líneas de goteo, representadas por las líneas amarillas. Cada fila de cultivo tiene su propia línea de goteo, que debe llevar una llave para abrirla y cerrarla. Si las filas de cultivo miden más de 30 metros, se aconseja conectarlas en anillo, para que la presión sea más estable. En anillo significa que la línea de goteo, en lugar de terminar con un tapón, se curva al final de la fila de cultivo de forma suave o con codos de 90°, y se vuelve a conectar a la línea principal, pasando siempre por una llave. Al elegir la línea de goteo aconsejo la rígida no autocompensante, porque se puede reutilizar durante muchos años y nuestra parcela tiene longitudes reducidas.
La distancia entre las líneas de goteo depende sobre todo de cómo controlemos las malas hierbas. Si tenemos un motocultor con una fresa de 80 cm de ancho, aconsejo mantener una distancia estándar entre líneas de goteo de 1,2 m. Esta distancia, que al principio puede parecer excesiva, nos facilitará el paso entre las filas para hacer las distintas labores, y es la mejor cuando cultivemos, por ejemplo, lechugas o albahaca en filas pareadas. Si no tenemos ninguna máquina y todas las labores se hacen a mano, la distancia entre líneas de goteo puede bajar hasta 80 cm. En al menos dos puntos, marcados en la foto con círculos amarillos, conviene poner grifos elevados a 1 metro de altura, con una toma rápida a la que conectaremos una manguera para regar a mano los cultivos recién trasplantados o los sembrados a voleo.