El plan de cultivos de la finca y el diseño de las rotaciones son, tanto para el agricultor como para el agrónomo, uno de los temas más difíciles. De la elección de las rotaciones dependerá buena parte del éxito de la actividad agrícola a lo largo de los años. Si es relativamente fácil maximizar la ganancia de un solo año eligiendo los cultivos más rentables, es más difícil plantear un plan de cultivo plurianual que evite la aparición de carencias nutricionales y la propagación de los patógenos del suelo. Un buen plan agrícola debe prever un aumento de la fertilidad con los años y un aumento de las producciones hasta llegar a un máximo en el que nos estabilizaremos. Si después el agricultor quiere aumentar todavía más su producción, sin salir de la agricultura natural, no deberá exprimir sus suelos, sino aumentar la superficie cultivada.
Para plantear bien las rotaciones hay que tener en cuenta muchos factores, objetivos y subjetivos, que enumero aquí:
No existe un plan de rotaciones igual para todas las fincas: hay, como hemos visto y veremos, unas pautas que pueden ayudarnos, pero luego serán la experiencia y la capacidad de observación las que determinen el éxito. Ya te digo que, por mucho que nos esforcemos en planificar bien cada cultivo, será imposible respetar el plan al detalle, porque las variables son muchas: ciclos de cultivo descontrolados por temporadas anómalas o un suelo demasiado mojado para trasplantar son solo algunos de los factores que a menudo nos obligarán a cambiar nuestras decisiones. En estos casos será importante la capacidad del horticultor de readaptar en plena temporada algo planificado meses antes.
Las reglas fijas en las que no podemos equivocarnos son la clasificación de las plantas en grandes consumidoras, medianas y pequeñas consumidoras de nutrientes y mejorantes:
Grandes consumidoras
Solanáceas (tomate, berenjena, pimiento, patatas) Cucurbitáceas (calabacines, pepinos, calabazas, sandías, melones) Crucíferas (casi todas las coles)
Medianas y pequeñas consumidoras
Liliáceas (ajo, puerros, cebollas), Umbelíferas (zanahorias, hinojos y algunas aromáticas), Compuestas (lechugas y alcachofas), Crucíferas (rúcula y rábanos), Quenopodiáceas (espinacas, remolachas)
Mejorantes o consumidoras mínimas
Leguminosas (judía verde, judía, garbanzo, habas, guisantes)
Quien lleva una finca mixta o una pequeña huerta sabe muy bien que los mayores ingresos a final de año vienen siempre de plantas clasificadas como grandes consumidoras de nutrientes, en particular: tomates, calabacines, pepinos, berenjenas y pimientos. Estas plantas son muy generosas en producción y la cosecha dura varios meses. Además de ser las dos familias (solanáceas y cucurbitáceas) grandes consumidoras, comparten muchas enfermedades e insectos dañinos, tanto bajo tierra como en la parte aérea. Por poner algunos ejemplos, pienso en las distintas podredumbres de raíz y cuello que atacan a las plántulas, los pulgones, las chinches, las moscas blancas en invernadero y muchos otros. Al ser los cultivos más importantes en general, lo son también al planificar las rotaciones: no podemos permitirnos errores al decidir dónde poner los tomates. Antes de trasplantar en primavera las plántulas de solanáceas y cucurbitáceas, dentro y fuera del invernadero, siempre hago un abonado con estiércol o vermicompost bien maduro, listo para liberar todo su potencial. A continuación, el esquema de rotaciones de 1 hectárea.

Para empezar aconsejo usar una simple hoja de EXCEL, poniendo en la columna vertical el número de la parcela y en la horizontal los ciclos. Obviamente el número de parcelas corresponde a cada sector con su propia instalación de riego. Este planteamiento sencillo y al alcance de todos nos permite tener una memoria histórica fácil de consultar. En la sede de la finca, el mapa y la hoja de rotaciones del año en curso deben estar colgados en la pared, porque los miraremos muchas veces. Aconsejo anotar con un bolígrafo la marcha de cada ciclo con los símbolos + y – junto a la especie cultivada y, si es el caso, apuntar si hemos notado nematodos, podredumbres, insectos dañinos o carencias de distinto tipo. En pocos años tendremos un mapa muy preciso de las principales adversidades y sabremos cuáles son las zonas más productivas para cada especie. A primera vista puede parecer una pérdida de tiempo, pero os aseguro que con los años cada minuto dedicado a poner por escrito nuestras impresiones se verá bien recompensado.
Esquema de rotación de los cultivos
A continuación, algunos datos para entender mejor estas tablas. El vermicompost permanece en el terreno normalmente de diciembre a diciembre del año siguiente (ver el capítulo sobre el vermicompost) y optimizamos el espacio cultivando también sobre él. Cuando tenemos ajo u otros cultivos en el tercer ciclo de un año y en el primer ciclo del año siguiente las plantas son las mismas, no se trata de un ciclo distinto. Con «lechugas» me refiero a todas las hortalizas de hoja, excepto las achicorias.
Como se puede ver en estas tablas, en mi finca no usamos los esquemas de rotación didácticos como los de la figura, por varios motivos. Ante todo, casi nunca tenemos parcelas regulares de la misma superficie; además, las variedades de hortalizas que cultivamos son demasiado numerosas para simplificarlas así.
ejemplo de cultivo del 1.er año
ALeguminosas |
BCultivos exigentes |
Ccultivos medianamente exigentes |
DCultivos poco exigentes |
ejemplo de cultivo del 2.º año
ACultivos medianamente exigentes |
BLeguminosas |
Ccultivos poco exigentes |
DCultivos exigentes |
ejemplo de cultivo del 3.er año
ACultivos poco exigentes |
BCultivos medianamente exigentes |
Ccultivos exigentes |
Dleguminosas |
ejemplo de cultivo a partir del 4.º año
ACultivos exigentes |
BCultivos poco exigentes |
Cleguminosas |
DCultivos medianamente exigentes |
En el modelo propuesto antes, centrémonos, como ejemplo, en la parcela número 24. Se empieza en 2019 con tomates de abril a agosto; luego, de principios de septiembre a finales de octubre, hacemos uno o más ciclos de lechugas para llegar a sembrar el ajo en noviembre y cosecharlo al año siguiente en julio. Después del ajo pondremos un ciclo de coles que terminará entre principios de noviembre y finales de enero, lo que nos permite sembrar guisantes en las filas de coles ya cosechadas o trasplantar las plántulas en febrero. A principios de mayo, pasado el riesgo de heladas nocturnas, sustituiremos los guisantes por calabacines. Cuando vuelva el turno de las solanáceas (como el tomate que abrió el ciclo) pondremos berenjenas y pimientos, aplazando el regreso del tomate a 7-8 años desde la primera vez.
Con los años he identificado en qué macrozonas consigo cultivar mejor cada especie, y he ajustado las rotaciones a partir de eso y, obviamente, de las cantidades que calculo que podré vender directamente. Es importante señalar que de diciembre a enero se distribuyen en todas las superficies libres, y en especial en los invernaderos, toneladas de vermicompost bien maduro y diversos preparados de microorganismos que nos garantizarán un sustrato excelente para cultivar.
Últimas experimentaciones con las rotaciones
Desde 2015 incluyo en la rotación de los invernaderos a las gallinas, en invierno, hasta una semana antes de trasplantar las nuevas plántulas. Antes de meterlas, en diciembre o enero, cuando los invernaderos están vacíos, distribuyo el compost o el estiércol maduro sin mucho cuidado. Las gallinas rompen los terrones de estiércol y lo mezclan continuamente con la tierra, con una distribución casi perfecta y a coste cero. Además, limpian el invernadero de cualquier mala hierba, de la mayoría de los huevos de insectos dañinos e incluso de las semillas de malas hierbas caídas al suelo, y además abonan con sus deyecciones.
Asociaciones de cultivos
La asociación consiste en poner en la misma parcela dos o más especies de familias distintas cerca unas de otras, evitando juntar grandes consumidoras (ver el capítulo sobre la rotación). Antes de empezar a planificar hay que pensar en plantas con un desarrollo distinto tanto de la parte aérea como de las raíces. Otra ventaja es la capacidad de una planta de alejar insectos dañinos de otra especie. Un buen ejemplo es la asociación tomate-lechuga o tomate-albahaca. Aunque trasplantemos al mismo tiempo, a las 2-3 semanas el tomate ya habrá llevado sus raíces a mayor profundidad que la lechuga y su ápice estará más alto que el de la lechuga, que no solo no sufrirá por la sombra futura sino que se beneficiará de ella en las horas más calurosas del día. Otras asociaciones interesantes del tomate son con espinacas, nabos, puerros, ajo, judías verdes y menta. En internet hay muchas tablas que nos guían en estas elecciones. La huerta sinérgica se basa en las asociaciones, optimizando cada mínimo espacio cultivable y creando interacciones positivas entre las plantas. Otro aspecto positivo del método sinérgico es la belleza que crea la variedad de colores y el número de insectos útiles que atrae. Este modelo de cultivo, en bancales o en eras, es interesante para una pequeña huerta familiar y para producir alimentos de calidad cerca de casa, y nos regala momentos espléndidos cuando vamos a coger un tomate de nuestra huerta-jardín.

Las asociaciones en la práctica
Quiero hacer una aclaración: el espíritu con el que planteo las asociaciones no es hacer más bonita a la vista una huerta de renta, sino hacerla más funcional y productiva, manteniendo un precio final de venta lo más accesible posible sin malvender mi trabajo. La huerta sinérgica y muchas asociaciones, aunque en muchos casos aumentan la producción por m², tienen su límite en la imposibilidad de usar maquinaria (como el motocultor) que permite reducir los costes de gestión en la horticultura de renta.
Como defensor convencido de la agricultura natural y habiendo tenido la suerte de viajar, con los años he visto y probado muchísimas asociaciones recomendadas por campesinos de medio mundo. He probado muchas; a continuación recojo las que uso desde hace muchos años:
tomate-albahaca-lechuga en invernadero de túnel sin calefacción
El ciclo empieza a principios de marzo trasplantando primero los tomates en fila simple, a 30-35 cm en la fila y a 1,2 metros entre filas. Una vez terminado el trasplante de los tomates, empiezo con la lechuga por las filas exteriores, normalmente la tipo Batavia (canasta) porque me da más garantías si vuelve el frío, colocándola en la fila entre tomate y tomate. En las dos filas centrales trasplanto siempre, entre planta y planta, albahaca verde y morada. Según mis observaciones, la albahaca verde parece enfermar menos, mientras que la morada (que es más resistente) no presenta ningún daño. Al cabo de pocas semanas el tomate habrá superado en altura a la albahaca y a la lechuga, y los distintos sistemas radiculares no competirán. El desarrollo de las lechugas ayuda a controlar las malas hierbas, que se eliminarán fácilmente con una azada. En mayo empezaremos a cosechar las lechugas y las primeras puntas de albahaca, liberando a los tomates de toda la masa vegetal que se está desarrollando cerca de los primeros frutos ya visibles; así aumentaremos la ventilación en la base y reduciremos el riesgo de enfermedades fúngicas en esta fase inicial. De este modo conseguimos una producción adelantada de lechugas y albahaca sin usar otro invernadero. Si vuelve el frío, uso manta térmica (tela no tejida) extendida sobre los tomates para proteger también a las demás especies.
Tomate-albahaca en campo abierto
Las distancias que uso en el invernadero se repiten también en campo abierto. Se empieza trasplantando a finales de abril o principios de mayo. En este caso no pongo lechuga, porque prefiero trasplantarla en una zona acolchada fácil de manejar. Si en el invernadero uso esta asociación sobre todo para adelantar la producción, en campo abierto la uso porque he notado una disminución drástica de los ataques de hongos e insectos. Ironías del destino, esta asociación me ha dado buenos resultados en 3 fincas pero no en la nuestra. El motivo podría ser el río que rodea nuestros terrenos, que crea una humedad excesiva en las primeras horas de la mañana y anula el potencial de esta relación positiva.
Tomate-caléndula-tagetes en invernadero contra los nematodos
Desde hace varios años estoy probando estas combinaciones en bloques: tomate-caléndula-microorganismos, tomate-tagetes-microorganismos y tomate-microorganismos solo, como testigo. He notado una disminución de los ataques de nematodos mayor en la asociación con caléndula que con tagetes (enano y erguido). Los dos ensayos mostraban una reducción respecto al testigo, pero no tan importante como para recomendarlo.
Calabacín-tagetes-capuchina en invernadero
Empezamos a principios de marzo trasplantando en el invernadero calabacines de porte arbustivo a 80 cm de distancia sobre acolchado biodegradable, aumentando la distancia a 1,2 metros cada 10 plantas para poner una capuchina o un tagetes. En la fila siguiente empezaremos poniendo la planta útil a partir de la quinta planta de calabacín y luego volveremos a contar hasta 10. Así las plantas útiles quedarán dispuestas al tresbolillo. Según los ataques del año anterior decido si reforzar el perímetro del cultivo bajando a una cada siete, además de llenar todas las cabeceras. Si al crecer algunas hojas de calabacín tapan las plantas asociadas, las quitaremos para garantizarles un buen desarrollo. Tanto el tagetes como la capuchina emiten sustancias que molestan a pulgones, moscas blancas y otros insectos dañinos, pero no a las abejas. Si los abonados no se pasan de nitrógeno, conseguimos completar sin problemas todo el ciclo hasta finales de julio sin ningún tratamiento insecticida (ni siquiera ecológico). Aunque el ahorro económico entre comprar o producir las plantas útiles y el tratamiento insecticida parezca mínimo, siempre hay que pensar en la salubridad de nuestros productos y en la salud de quien hace el tratamiento. Otro punto fuerte es el plazo de seguridad: con insecticidas ecológicos tendremos un plazo de seguridad de tres días en el que deberíamos destruir la cosecha, con las consecuencias obvias en un invernadero en plena producción donde se cosecha cada mañana. Aunque en Italia el cultivo de flores comestibles no está desarrollado, en una finca de Estados Unidos en la que trabajé pasé días enteros cosechando flores de capuchina y tagetes, que se vendían a restaurantes con estrella para añadirlas a ensaladas variadas y dar sabor a muchos platos.
Calabacín-tagetes-capuchina en campo abierto
Valen las mismas reglas descritas para el cultivo protegido. La principal diferencia, que he notado en casi todas las fincas donde se ha probado, ha sido una eficacia menor, probablemente por la mayor movilidad de los insectos dañinos.
Trébol-tomate, trébol-berenjena, trébol-pimiento, trébol-pepino
Después de leer «La revolución de una brizna de paja» de Fukuoka probé durante muchos años esta asociación, poniendo en riesgo la relación con mi padre, que sigue viendo en el trébol una simple mala hierba. Ante todo hay que saber qué variedad de trébol blanco enanísimo se adapta a nuestra zona. El trébol, además de tener raíces superficiales y ser una leguminosa capaz de aportar nitrógeno, es capaz de crear una cubierta perenne que ahoga a todas las demás especies. Empecé dividiendo una parcela de 500 m² en franjas donde sembré las 8 variedades de trébol que encontré. Se siembra en septiembre antes de una lluvia, después de preparar un buen lecho de siembra con un subsolado y un fresado superficial. Tras el primer año se puede valorar qué variedad ha ahijado mejor cubriendo toda la superficie. Durante el primer año hice 4 cortes con un tractor cortacésped a la altura máxima que alcanzaba el trébol, en los momentos en que las malas hierbas ya desarrolladas empezaban a madurar sus semillas. Una vez identificada la variedad o variedades que me dieron mejores resultados de cobertura, volví a sembrarlas en 1000 m². En abril del año siguiente a la siembra se pasa el cortacésped a una altura igual a la mitad del desarrollo del trébol. Después se extienden las cintas de riego en las filas que se van a usar y se riega para ablandar el suelo. Con un plantador manual trasplantamos una o más de estas especies: tomate, pepino, berenjena y pimiento. El corte a media altura del trébol sirve para estresarlo, dando a los cultivos de renta la posibilidad de superar en pocas semanas la altura de la cubierta de trébol y de llevar sus raíces más allá de la profundidad que explora el trébol. Si aparecen malas hierbas entre las filas, pasaremos el tractor cortacésped rozando el tallo de las plantas. Las pocas malas hierbas que queden en la fila entre planta y planta se quitarán a mano con la raíz. Toda la parcela quedará cubierta casi solo de trébol; solo en verano notaremos amarilleos entre las filas (por donde caminamos), pero no en la fila que regamos. Con las primeras lluvias de otoño el trébol recuperará fuerza rápidamente. Al final del ciclo cortaremos en la base las plantas cultivadas y las llevaremos a la compostera sin arrancar las raíces del suelo. No he notado un desarrollo mejor de las plantas cultivadas respecto al testigo sin trébol; la única ventaja es el ahorro de tiempo y combustible en el control de las malas hierbas y el aporte de biomasa con los cortes del trébol. Uso esta técnica en zonas donde tengo un buen nivel de fertilidad y alterno en esta pradera permanente:
- 1° anno pomodoro
- 2° anno cetrioli in primo ciclo e cavoli in secondo
- 3 anno melanzane o peperoni
Como es fácil de imaginar, es forzar las rotaciones, pero la buena situación de partida y el aporte continuo de siegas, apoyado también por la distribución de microorganismos EM y abonos de cobertera, me permiten cerrar el trienio sin notar bajadas de producción. En los años siguientes, obviamente, esta zona no se dedicará al cultivo de solanáceas y cucurbitáceas. Esta asociación, muy interesante, presenta problemas objetivos que limitan su difusión a gran escala: en verano el trébol necesita mucha agua para no secarse y deja que proliferen otras malas hierbas menos exigentes; no todas las fincas disponen de grandes cantidades de agua. Uno de los límites, al menos en mi cultivo, ha sido la competencia con la correhuela (Convolvulus arvensis), conocida mala hierba trepadora que el trébol no consigue ahogar; al contrario, lo cubre a su vez hasta matarlo. Desde el punto de vista económico, según mis cálculos, el coste de gestión de los tres años con la semilla de trébol y el porcentaje de abono ahorrado es apenas un poco más conveniente que la gestión con acolchados y escarda manual o con azada. Podría ser interesante aplicarla en la huerta sinérgica plurianual, pero no he encontrado publicaciones ni datos fiables. La experimentación con el trébol sigue evolucionando; sería interesante probarla a unos 600 metros sobre el nivel del mar o incluso más arriba, en zonas con veranos más suaves, más lluvias y quizá sin esta mala hierba. Si alguien quiere experimentar sobre este tema o tiene datos, le invito a escribirme.
Gallinas-alcachofar
También los animales pueden ser un excelente ejemplo de asociación. A las gallinas les encanta escarbar cerca de la base de las alcachofas buscando insectos para alimentarse, y no tocan las alcachofas porque no les gusta su sabor. La alcachofa, además de quedar libre de malas hierbas sin el menor esfuerzo, se beneficia de que se rompa la costra superficial que suele formarse a partir de finales de primavera. Aunque no muy importantes porque no están bien compostadas, las deyecciones de las gallinas aportan nutrientes y ayudan al desarrollo de la planta.
Rúcula-?
No he encontrado nada en la bibliografía, pero quien cultiva esta hortaliza habrá notado que con una densidad de siembra alta en eras o en filas no crecen malas hierbas. Este fenómeno podría deberse a algunas sustancias antigerminativas que emite esta brasicácea. Mientras escribo este texto estamos probando una asociación con ajos, cebollas, pimientos y berenjenas. El ensayo, muy sencillo, consiste en distribuir grandes cantidades de semilla en la fila de las plántulas justo después del trasplante y antes de regarlas. La semilla de rúcula es barata y es fácil producirla uno mismo con una pequeña superficie y labores sencillas.