La fertirrigación es una técnica de abonado que permite la absorción de los nutrientes transportados por el agua de riego. Esta práctica se ha extendido mucho en las últimas décadas porque, al usar abonos en formas rápidamente asimilables por las raíces, se facilita su absorción, con resultados productivos casi siempre superiores tanto en suelo como, obviamente, en cultivo sin suelo.
Por mucho que se hable siempre de las ventajas de la fertirrigación, y a pesar de los grandes avances de los últimos años, hoy la calidad de un tomate cultivado de forma ecológica y natural, respetando sus tiempos de crecimiento y maduración, en un suelo bien dotado de materia orgánica, sigue siendo claramente superior. Lo que cambia de forma considerable es el aumento de la producción y, por tanto, la rentabilidad para los agricultores que buscan maximizar las ganancias. Personalmente siempre me he acercado a esta técnica de forma marginal, porque, trabajando con pequeñas y medianas fincas ecológicas, siempre lo he apostado todo a la calidad del producto y a la sostenibilidad ambiental de la cadena, que son un valor añadido y un motivo de preferencia para muchos consumidores, dispuestos así a pagar algo más por el producto.
Como ya he repetido en muchos apartados, si un suelo tiene un nivel de materia orgánica cercano al 3% y una buena disponibilidad de todos los nutrientes, esta técnica de abonado será totalmente marginal. En suelos con carencias graves, y cuando los agricultores hacen ecológico solo de forma instrumental para hacerse con ciertas cuotas de mercado o conseguir precios más altos, la fertirrigación da sus máximos beneficios en términos productivos y, por tanto, económicos. También es cierto que no sirve de nada ser extremistas del ecológico si luego no conseguimos producir lo suficiente para mantener abiertas nuestras fincas hortícolas, cada vez más en crisis también por la competencia desleal de alimentos importados de otros países que se venden como sostenibles y se producen con una intensa explotación de la mano de obra (véase el caso extremo del tomate ecológico chino).
En nuestra finca usamos la fertirrigación para nutrir solo en casos excepcionales, es decir, cuando aparecen los primeros síntomas de carencias y no podemos intervenir a tiempo con los peletizados. A pesar de este uso moderado, para el que se instaló inicialmente el equipo de fertirrigación, este funciona a buen ritmo al menos 1-2 turnos de riego por semana. Como describo en el capítulo sobre la producción de té de lombriz, usamos este producto cada semana. En algunos momentos de la temporada, y sobre todo en invernadero, empezamos dos semanas antes del trasplante a aplicar agua enriquecida con microorganismos (ver el capítulo correspondiente) para contener el futuro desarrollo de los nematodos y, en algunos casos, también del fusarium, con resultados satisfactorios.
Antes de comprar un equipo de fertirrigación deberíamos tener muy claras muchas cosas, como el potencial nutritivo de nuestro suelo, la posibilidad de conseguir estiércol de calidad, nuestra relación con el abono verde también en función de la superficie disponible, el uso que queremos hacer de los abonos peletizados y, obviamente, el mercado de referencia, que será muy distinto si es un mercado local o la línea ecológica de la gran distribución. Una vez valorados estos parámetros, compraremos un equipo de fertirrigación más sencillo o más complejo. En internet encontrarás mucha información al respecto, pero te aconsejo pedir consejo a alguna finca cercana de tu zona que use esta técnica para valorar juntos sus características. En mi experiencia me he encontrado muy a menudo con equipos sobredimensionados, con altos costes de gestión difíciles de amortizar.
Productos utilizables
En los últimos años se han más que triplicado las empresas (casi exclusivamente multinacionales) que han invertido en esta gama de productos. Hoy se encuentran fácilmente mezclas de nitrógeno, fósforo y potasio y macro y microelementos sueltos. Para entender cómo leer los distintos porcentajes de elementos y cómo usarlos bien, te aconsejo leer el capítulo sobre el abonado.