A diferencia de la versión descrita antes, esta es la versión oficial y sin duda la más conocida por los expertos. Consiste en sumergir vermicompost en agua y, gracias al aporte de oxígeno y melaza, estimular la proliferación de los microorganismos, que aumentarán de forma exponencial.
Desde el punto de vista químico, producimos una suspensión acuosa de microorganismos útiles y de moléculas orgánicas e inorgánicas hidrosolubles extraídas del compost o generadas durante el proceso.
Preparación
Para preparar el té de compost aeróbico se empieza con un recipiente limpio de 60 litros. Se llena hasta 40 litros con agua de lluvia o de pozo. Si se usa agua de red, se deja reposar 24 horas para reducir el cloro. Se pone un oxigenador de acuario normal, comprobando que el tubo por el que sale el aire quede en el fondo del recipiente. Conviene añadir un calentador, también de acuario, para mantener una temperatura estable cercana a 26 °C. Así, las condiciones de partida serán óptimas. Se ponen 10 g de humus de lombriz por cada litro de agua dentro de una bolsa filtrante de 400 micras (también sirve una media fina de mujer) y se sumerge en el agua caliente. Un excelente vermicompost humificado es el que se obtiene con el bidón negro descrito en el capítulo anterior.
Se cierra el recipiente con una tapa para mantener la temperatura. A las 12 horas se verá una capa de espuma en la superficie, que irá disminuyendo. A las 24 horas la presencia de microorganismos estará en su máximo y conviene distribuirlo en las 4 horas siguientes.
Melaza
La melaza es un producto a base de azúcar procedente de la caña de azúcar o de la remolacha. Es un sustrato ideal para alimentar a los microorganismos, pero para producir el TCA hay opiniones contrapuestas. Muchas guías aconsejan añadirla antes de introducir el filtro con el compost, pero según otros estudios su presencia aceleraría demasiado el crecimiento de los microorganismos, que acabarían quedándose sin oxígeno ni nutrientes, con menos presencia al final del proceso que en la versión sin melaza.
Aunque es un producto fácil de encontrar, desaconsejo añadirla porque es un insumo externo a la finca y, si se obtienen igualmente muy buenos resultados sin ella, no veo por qué gastar más.
Ventajas del TCA
En suelos pobres en materia orgánica aconsejo usarlo cada semana, al menos durante los primeros años. Contiene todos los microorganismos útiles que se encuentran en el suelo, y su aumento provocará competencia por el espacio, los nutrientes y los sitios de infección; también pueden darse casos de micoparasitismo y antibiosis a nuestro favor frente a los microorganismos dañinos, incluidos los patógenos de raíz más comunes.
Efectos de bioestimulación
El trabajo de Massimo Zaccardelli y Catello Pane, del centro de investigación hortícola de Pontecagnano (Salerno), gracias a costosos análisis químicos y ensayos, ha puesto de relieve algunas características intuibles pero difíciles de demostrar. De estos trabajos se deduce que los tés de compost contienen en solución moléculas orgánicas (sobre todo ácidos húmicos y fúlvicos) y elementos inorgánicos (N, P, K y otros iones minerales) que pueden tener una acción nutritiva de efecto rápido. Esta se suma a los efectos de bioestimulación que pueden inducir moléculas de origen biótico o abiótico con actividad similar a la hormonal, y que juntas favorecen el desarrollo y el potencial fisiológico de la planta. Los efectos de bioestimulación por aplicar té de compost pueden consistir, por tanto, en aumentos de la biomasa vegetal, del crecimiento de los tejidos y del número de flores y frutos cuajados (un «empujón» fisiológico). En cualquier caso, la bioestimulación mediada por el té de compost, debida a efectos directos o indirectos sobre la nutrición de las plantas, a actividades similares a las hormonales, a la mejora de la eficiencia fotosintética y a la inoculación de microorganismos promotores del crecimiento, repercute muy positivamente en la calidad y la cantidad de las producciones. En el marco del proyecto, los tratamientos con té de compost aumentaron la producción de pimiento un 23% y la de colinabo un 35%. En otros proyectos se obtuvieron aumentos considerables también en tomate de industria (+46%) y en rúcula (+39%).
Conclusiones
Esta técnica debe verse como un arma más para el agricultor en el manejo de los patógenos con técnicas ecológicas. Los resultados son prácticamente nulos si en paralelo no ponemos en marcha todas las técnicas más comunes descritas en este sitio para trabajar en la salud del suelo. Una vez que la fertilidad del suelo, y por tanto la materia orgánica estable, supere el 3%, según mi experiencia ya no será necesario aplicarlo con regularidad, sino solo de vez en cuando, porque la presencia de microorganismos útiles en nuestro suelo ya será estable.